A simple vista, el agua puede parecer limpia, transparente e incluso fresca. Sin embargo, su apariencia no garantiza que sea segura para el consumo humano. De hecho, una de las mayores amenazas para la salud pública mundial proviene de contaminantes invisibles presentes en el agua aparentemente clara: bacterias, virus, parásitos, químicos, microplásticos y metales pesados.